LAS TRES FRASES QUE CONSTRUYERON UNA ÉPOCA

 

1979 a punto de entrar a pelear la final del primer torneo de contacto completo en México, el maestro entre todo el griterío me grita “no des ni un paso atrás”, mi oponente 20 kilos más pesado había ganado todas sus peleas derribando y sosteniendo a sus rivales espalda al piso, la pelea duro los dos rounds y fue una guerra literalmente, el grito de mi maestro se me quedó tatuado para siempre y fue el primer slogan de nuestra escuela desde 1980.

En la misma época nos aventuramos a pelea callejera profesional gracias a la invitación de un amigo artemarcialista, con apenas 18 años debutamos en la pelea a puño limpio de paga en el barrio de Tepito, 8 peleas después vimos morir a uno de los peleadores batido en sangre, el salvajismo del suceso nos impactó para siempre, esa noche de Sábado escuchamos decir a uno de los espectadores con voz temblorosa, “que gacho se murió, temblando, aquí sólo los duros quedan”, esa frase nos acompañó en cada entrenamiento, en cada pelea, en cada campeonato, se convirtió en la bandera de nuestra escuela y la hicimos tan popular que hoy en día cientos de escuelas lo siguen usando para publicitar sus sistemas.

En 1985 en un desayuno el maestro Ed Parker comentaba acerca del torneo “Long Beach Internationals” que equivalía en aquel tiempo al mundial de Kenpo y que él realizaba desde 1964, “siempre había maestros que querían exigir un lugar especial en el torneo con el pretexto de tener más grados, ser más guapos o tener más dinero, al diablo con ellos, en esta vida todos somos del mismo tamaño”, esto dio pie a la frase más célebre de nuestra escuela, “aquí nadie llora por el que se va y nadie aplaude por el que se queda, todos somos del mismo tamaño” y que se ha repetido ya tres décadas como la representación del anti ego de los que se inflan al primer soplido.

Estas tres frases construyeron la historia de una escuela que hizo leyenda en el contacto completo en México y que hasta hoy sigue caminando sobre los mismos principios que hace 35 años, no dar un paso atrás, ser duros porque sólo los duros quedan, y conservar los principios de respeto y honor que enseña el código guerrero, porque aquí todos somos del mismo tamaño.

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