80 AÑOS SIN JIGORO KANO

 

Nacido el 28 de Octubre de 1860 en Hyogo Japón fue apasionado estudiante de los artes de combate tradicionales de su país, en su adolescencia es escogido para entrenar el arte noble del jiu jitsu gracias a su familia de abolengo bajo la tutela de en aquel tiempo el más importante maestro de ese arte, pasa su juventud estudiando los intrincados movimientos del “nage waza” y el “katame waza” que son la base del arte milenario, los derribos y los ataques a las articulaciones, el jiu jitsu japonés hace énfasis en terminar las peleas o encuentros con el derribo y desarrolla muchas técnicas para llevar al piso al oponente azotándolo contra el suelo para vencerlo usando técnicas sacadas de la lucha y el “Sumo”, la lucha tradicional deporte de reyes de Japón.

La segunda parte del jiu jitsu tradicional era el control del oponente a través de inmovilizarlo, ya sea de pie o en el piso usando técnicas de ataques a las articulaciones o agarres para impedir su movimiento, y finalmente el uso de técnicas para lastimar las articulaciones o estrangular al oponente, todo esto componía el sistema de entrenamiento que Jigoro Kano aprendió desde muy joven, pero cómo sucede siempre con los jóvenes con criterio elevado Jigoro fue muy inquisitivo con respecto a la EFECTIVIDAD de algunos movimientos, derribes y llaves, se dio cuenta de que la mayoría de las técnicas utilizadas no eran tan efectivas en combate real y eran prácticamente nulas en competencia contra otros oponentes también expertos.

En ese Japón aún rural con reminiscencias del sistema feudal que dominó al país durante varios siglos la competencia entre escuelas de jiu jitsu era una cuestión de honor y de vida o muerte, continuamente había lastimaduras graves y a veces algún muerto, esto prendió las alarmas en la mente del joven Jigoro y se avocó a practicar lo que se dio cuenta era lo más realista, enfatizando la EFECTIVIDAD por sobre la “espectacularidad”.

Después de convertirse en maestro de más de un sistema de jiu jitsu entendió la división entre lo bello y lo funcional, asimismo entre la práctica común y la competencia, pero por sobre todo entendió la diferencia entre lo “real” y lo “comercial”.

Aún muy joven decide oponerse a los sistemas tradicionales para crear un nuevo camino dentro del arte, apoyado por instituciones y escuelas de gran prestigio hace una selección de LO MEJOR y lo MÁS EFECTIVO de todos los sistemas conocidos de jiu jitsu en ese tiempo y crea un EXTRACTO de todo ello basándose en tres premisas fundamentales, la efectividad, la competencia y la cortesía, a este extracto de todo lo mejor de los sistemas le denomina el “arte suave” o JUDO, aunque hay varias interpretaciones del nombre la mayoría coincide en ubicarlo con ese término.

El éxito de este sistema que reúne todo lo mejor y más efectivo es tal que muy pronto el gobierno japonés le brinda las facilidades para establecer una enorme escuela a la que denominan el KODOKAN que hasta la fecha es el organismo vigente que rige los destinos del judo en el mundo, entonces el arte se empieza a extender a todo el mundo ante la molestia de muchos antiguos maestros que defienden el jiu jitsu “espectacular” tradicional del Japón medieval, Jigoro entonces es retado continuamente por estos maestros y sus alumnos para demostrar que su sistema es mejor, Jigoro Kano resulta vencedor en todos los combates y con mucha facilidad, el realismo vence cómo siempre a la fantasía.

Lo que se ha mencionado muy poco en la historia es que Jigoro Kano era un hombre muy culto educado en la universidad y que fue asesorado por muchos maestros de otros artes, entre ellos fisiólogos y doctores para entender cómo funciona el cuerpo humano y qué es más efectivo para causar daño, en otras palabras el judo es un arte basado en LA CIENCIA, y no en la tradición fantasiosa llena de prejuicios, mentiras y leyendas.

Hoy han pasado 80 años desde la partida del gran maestro y poco hay que agregar a toda su sabiduría que quedó plasmada en un sistema puro y simple, directo y realista que hasta hoy en día sigue siendo una maravilla tanto para la competencia cómo para la defensa personal, sistema que ha sido durante más de cien años ejemplo perfecto del sistema más balanceado de lucha que existe conjuntando la perfección en derribes, la inmovilización, el control de las articulaciones y la estrangulación.

Y cómo plus extraordinario el judo fue redondeado por principios universales respeto, cortesía, disciplina, agradecimiento, compromiso y sentido del deber que son formativos del carácter humano, elementos que no tienen muchos sistemas “modernos” que se han puesto de moda, por esto el JUDO es y seguirá siendo ejemplo de calidad deportiva y humana además de una defensa personal de categoría superior.

Vaya un sentido homenaje y nuestro agradecimiento infinito al creador del arte suave en el ochenta aniversario de su partida.

 

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